Fall 2008 International Artist-in-Residence Program

The first man who bought a juicer bought it not for drinking juice

  • Fall 2008 International Artist-in-Residence Program
  • Exhibition Dates: Nov 06,2008 - Jan 11,2009
  • About the artist
  • Lu Chunsheng at work cropLu Chunsheng

    Chinese artist Lu Chunsheng’s video and photographic works integrate documentary-style imagery with fictional epic narratives. His characters explore fantastic landscapes, flowing in and out of settings of transition and change. Chunsheng’s use of long-take footage andRead more

About the exhibition

El debut de la película de Chunsheng The first man who bought a juicer bought it not for drinking juice (El primer hombre que compró un exprimidor lo compró no para tomar jugo), surge casi exactamente ochenta años después de la emisión original de la obra de radiode Orson Welles The War of the Worlds (La Guerra de los Mundos), que es la inspiración del artista para el proyecto de Artpace. La representación de Welles, un relato ficticio sobre una invasión extraterrestre, fue percibido por muchos como un boletín informativo realista e incitó pánico a lo largo de la nación. La amplia interpretación equivocada del “reporte” de Welles ilustra lo precario de la percepción humana y la perturbadora influencia de la tecnología y los medios masivos en una acción colectiva, particularmente con respecto a la paranoia. La película de Chunsheng documenta los trabajos mecánicos de una cosechadora, una máquina para cultivar granos. The first man who bought a juicer bought it not for drinking juice, tiene todas las trampas de un escenario clásico de ciencia ficción, mostrando a la tecnología como una creación que amenaza con minar y esclavizar a su creador.

La cosechadora, una de tan sólo dos protagonistas en la película, puede ser comparada con un moderno monstruo Frankenstein. La máquina, quien es cuidada por un mecánico, requiere de constante reparación. La documentación de la cosechadora, desde su “nacimiento” en una fábrica hasta su “vida”  conforme trabaja en el campo, está saturada de simbolismo, fundiendo hombre y máquina en una relación en la cual la humanidad es condenada a servir al esclavo que ha creado para que le sirva. En esta no tan sutil crítica a la ciencia y la industria, The first man who bought a juicer bought it not for drinking juice, une dramáticas tomas panorámicas de tierras de labranza en Texas con plano secuencias de la cosechadora para crear una oposición diametral entre el mundo natural y el entorno manufacturado. El corazón de Norteamérica es representado como sitiado por las rapaces fuerzas de la tecnología.

La obra anterior de Chunsheng está fundada de manera similar por temas de la implacable lucha entre la industria y la humanidad. Sus actores con frecuencia son mostrados en un estado de perpetuo malestar, repitiendo ejercicios sin sentido con ninguna aparente resolución o participando en absurdos conflictos físicos, como el mecánico en The first man who bought a juicer bought it not for drinking juice, quien trabaja ardua e infinitamente para mantener su máquina. En el mundo de Chunsheng, la gente está rebajada a autómatas, figuras que representan las consecuencias del pensamiento comunal que son causadas por la producción masiva y la opresión política. Su obra parece sugerir que mientras el progreso tecnológico puede mejorar la calidad de vida, también  aumenta la impotencia social. Formuladas en las películas de un joven ciudadano chino que creció en la estela de la Revolución Cultural y la transición de China  al alejarse de  la colectividad agraria, las implicaciones de este mensaje son enormes.

 

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